Arte y CulturaDestacadoRegional

30 años sin Magdalena Mondragón

>>El siguiente texto fue merecedor del Premio de Periodismo Cultural Armando Fuentes Aguirre “Catón”, convocado por la Universidad Autónoma de Coahuila. Fue publicado originalmente el 3 de julio de 2019.

Armando Rivera

El 5 de julio de 1989 Magdalena Mondragón fallecía en la Ciudad de México. Dejaba una extensa obra literaria, compuesta principalmente de novelas, piezas teatrales, poesía y periodismo.

Unos años antes de su muerte, la también periodista Blanca Galván Romani escribía sobre Mondragón: “(…) aseguro al lector que a Magdalena por sus obras la conocerán. Algún día se editarán sus obras completas”.

Hoy, a tres décadas de esa declaración, la profecía no sólo sigue pendiente de cumplirse, sino que en su natal Torreón su obra ha caído en el olvido, y su nombre es más recordado por estar en una calle que por sus méritos.

 

Del aplauso al silencio

Contrario a lo que podría parecer hoy, el quehacer de Magdalena Mondragón fue valorado a mitad del siglo pasado. Nacida el 14 de julio de 1913, sus inicios en el periodismo los tuvo en El Siglo de Torreón, diario al que entró en un principio como secretaria. Poco después estaría colaborando en la columna “Sin malicia” y partiría a la capital del país, para estudiar en la Escuela de Filosofía y Letras.

Fue en el la Ciudad de México donde se dio a conocer y se convirtió en una pionera para las mujeres periodistas en México. La también escritora destacó por su estilo al investigar, por vivir las experiencias de los protagonistas de sus libros (ficticios o no) y su compromiso con los más necesitados. También por ser la primera reportera de nota roja, entonces un territorio exclusivo para hombres; por ser la primera mujer en dirigir un diario en la capital, La Prensa Gráfica; por haber sido corresponsal para periódicos mexicanos (El Universal, Excélsior, El Informador, El diario de Yucatán) y de Estados Unidos (La Opinión de Los Ángeles), país en el asistió como enviada especial y tuvo un encuentro con el entonces presidente Franklin Delano Roosevelt.

Y eso sólo en el terreno periodístico. A esta actividad, que no abandonaría nunca, se suma su labor literaria, compuesta en su mayoría de novelas, algunas de ellas premiadas; teatro, que llegó a ser representado en Bellas Artes, y poesía, que fue una parte casi secreta de su producción.

La novela Puede que’l otro año recibió el premio Ateneo Mexicano de Mujeres; Tenemos sed, el Premio Nacional de Novela. Yo, como pobre fue traducida al inglés, y cuando apareció en ese idioma fue reconocido como el libro del mes en Nueva York. Varias de sus obras de teatro también fueron traducidas. Destacan Cuando Eva se vuelve Adán, considerada la mejor de 1938, y Porque me da la gana, que formó parte de los libros de texto de literatura mexicana en Estados Unidos y Filipinas.

Para explicar las razones del olvido en el que cayó, Carlos Castañón Cuadros, director del Archivo Municipal de Torreón, mencionó que el caso de Mondragón le ha pasado a otros escritores, que al morir o con el paso de las décadas han perdido relevancia, a pesar de que todavía tengan menajes interesantes.

Ruth Castro, que dirige la Librería El Astillero y quien se topó con el nombre de la autora al investigar sobre artistas laguneras destacadas en un plano nacional, ahondó al respecto:

“En parte se debe a que la gente la reconocía más como parte del gremio de los periodistas que el de los escritores. Además de que no se puede soslayar de que el canon y la crítica fueron ejercidas por hombres durante muchos años, y su caso es como el de muchas mujeres escritoras, en los que hubo un silenciamiento”.

 

Larga obra, pero sin ediciones

La Enciclopedia de la Literatura en México (ELEM), impulsada por la Fundación para las Letras Mexicanas, tiene registrados 19 libros de Mondragón. La lista no es exhaustiva, pues deja de lado volúmenes menos ortodoxos como México pelado… pero sabroso o Los presidentes me dan risa.

De ninguno hay reimpresiones ni nuevas ediciones en circulación, por lo que es prácticamente imposible conseguir sus libros. Los últimos en mostrar algo de interés fueron los editores de la Universidad Autónoma de Coahuila, que publicaron la década pasada una antología de novelas, poemas y obras de teatro en su colección de autores regionales. Los universitarios también crearon un premio con su nombre, que en un principio era de cuento y ensayo, para pasar a ser, en las última edición, sólo de ensayo y delimitando su participación a estudiantes. Este 2019 la convocatoria no fue publicada.

Ruth Castro ve que ésta es la principal razón que demuestra que no se le ha hecho justicia a la autora.

“No se trata de darle su nombre a una calle, que la hay, de que exista una biblioteca que también se llame así, pero que no tenga ni un libro suyo. Su olvido es muy notorio y no es una apreciación individual, pues es tal vez la periodista más importante que ha dado la Laguna y es para muchos una desconocida. No se ha hecho el esfuerzo por editarla, divulgar su obra, comentarla”.

Castañón, por su parte, mencionó algo que a su parecer puede ser un lugar común, aunque no pierda razón:

“El mejor homenaje que le podemos hacer a un autor es leer su obra”, dijo y pasó a explicar que en el Archivo cuentan con algunas obras de la escritora que serán digitalizadas en esta segunda parte del año, para que cualquier persona pueda consultarlas.

Por esa razón, también, ambos estarán el próximo 4 de julio a las 19 horas en el Museo Arocena, para hablar sobre Mondragón en una mesa redonda.

 

Comentarios sobre su obra

Generosos o con mucho rigor, la obra de Mondragón fue en su tiempo comentada por algunas de las plumas más reconocidas en México. Hoy, también, los entrevistados hablaron sobre los valores más atractivos que tiene la escritora.

 

“Sorprendentemente hay algunas cosas que escribió sobre la Laguna que me parecen pertinentes traerlas a la realidad. En el año 37, por ejemplo, en la novela Puede que’l otro año, hizo unas críticas muy interesantes de Torreón, de que es una ciudad con progreso económico, pero un gran vacío en la cultura”.

Carlos Castañón

 

“Algunos de sus temas son el agrarismo y las difíciles condiciones para los campesinos. Además, en sus libros hay mujeres que destacan por no seguir los modelos tradicionales de la época”.

Ruth Castro

 

“Su libro está escrito con verdad y piedad severas. Tiene substancia. Está escrito con sencillez y vigor expresivo. Aborda los problemas nacionales: el hambre, el abuso, sin sensiblería, y de frente a la realidad. Su tipo de indio es quizás el mejor de nuestra literatura, por lo menos hasta donde yo he leído”.

José Vasconcelos

 

Más allá de la tierra fue libro que recibió muchos elogios de la crítica, entre otros una página especial escrita en la revista Todo por el famoso historiador don Vito Alessio Robles, en la que manifestaba que esperaba que Magdalena, al igual que la gran escritora sarda Gracia Deledda, recibiera algún día el Premio Nobel de Literatura, ya que el estilo de Magdalena le recordaba el incisivo de la italiana, aun cuando Magdalena trataba los problemas con mayor profundidad”.

Blanca Galván

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *