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¿Compartir una fake news te convierte en mentiroso?

Alejandra Martinez

México es el segundo país con más noticias falsas circulando en redes sociales y algunos medios de comunicación, asegura a Entretodos el investigador Luis Ángel Hurtado, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en su estudio “Radiografía sobre la difusión de fake news en México”.

Según dicho estudio, existen 82 millones de usuarios de facebook en México. De éstos, el 88 por ciento asegura haber recibido alguna vez mensajes erróneos o falsos sobre el Covid-19.

Ante esto, José Carlos Nava, investigador y docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Autónoma de Coahuila, mencionó que es necesario “no creer en todo lo que circula en las redes sociales”.

Además, planteó cómo es posible distinguir un mensaje erróneo de uno que es verdadero. Aquí su idea:

 

Cuando el contenido implica generar una reacción emocional fuerte: miedo, indignación, ira, la respuesta racional inmediata debe ser de confianza. La segunda, es cuando no es posible establecer una fuente identificable y consistente de información. Es decir, no tenemos una respuesta clara y definida de la procedencia del mensaje: quién, cómo, cuándo, dónde, por qué.

Las noticias falsas se propagan por varios factores, ante todo, los vacíos de información de la audiencia. Mientras menos informada y más desinformada  esté una persona, será también más propensa a creer medias verdades, rumores, y noticias falsas.

Otro factor es por la inducción deliberada de propaganda a través de medios de comunicación y redes sociodigitales, a fin de manipular corrientes de opinión u obtener un beneficio político o económico. En estos casos, incluso, se promueven sentimientos para incitar a la violencia, crear atmósferas artificiales de caos y dirigir conductas sociales que justifican la alteración del orden público. Otro factor es la polarización política.

Esto pasa también debido a un fenómeno de comunicación política y opinión pública reciente llamado Posverdad. La posverdad es un proceso de influencia en los distintos públicos, cuya fuerza de penetración está en darle validez y credibilidad a un mensaje sólo porque el receptor tiene coincidencias políticas, ideológicas, culturales o de clase con quien emite la información. No importa si es verdadero o falso el mensaje, lo importante es que refleja los intereses y el pensamiento de quien lo recibe. Por lo tanto, la información se replica con base a una creencia, desprovista de pruebas o evidencias que confirmen tratarse de un hecho real, comprobado y verificado. Eso no importa, si la idea le conviene al usuario y refleja su forma de ser y de pensar.

En países como México, la audiencia duda de la de la información oficial debido a que prevalece una larga e histórica tendencia de corrupción e impunidad en la clase política y las autoridades de todos los niveles de gobierno.

Otro factor que influye en la desconfianza es una percepción predominante de incertidumbre ante las estrategias y políticas públicas que implementan los distintos niveles de gobierno para afrontar los retos que representan los grandes problemas públicos en materia de economía, seguridad, empleo, combate a la corrupción y la salud, sobre todo en este momento de emergencia sanitaria.

Las consecuencias que conlleva una nota falsa son: el buen periodismo pierde y deja de ser una vía óptima para informarse, entender e interpretar la realidad a partir de hechos concretos en base a evidencia, contexto, validación de fuentes, causas-efectos, rigor investigativo y perspectiva histórica. Se crean atmósferas sociales donde predominan el miedo, la ansiedad y la desinformación; los peores componentes que puede haber para tomar decisiones y construir una expectativa de ánimo social favorable hacia el futuro, disminuyendo y empobreciendo la calidad del debate público.

En otros países como Malasia, Kenia, Brasil, Francia, Alemania ya existen nuevas leyes en contra de quienes difundan “Fakes News”, con castigos de hasta con 6 años de cárcel a los infractores. En Coahuila, desde el año 2018 hay acciones  de búsqueda y persecución para aquellos (as) que incurren en ese tipo de conductas en internet y redes sociales.

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