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“Vivir en mi país es como estar en una prisión. Estar en México es la gloria”

Mónica Hoyos

123 días han transcurrido desde que Edwin, migrante hondureño de 20 años, salió de su país a causa de la violencia, los costos elevados en la comida, la ropa y la vivienda, la falta de trabajo y la educación.

Hoy se encuentra de paso por Torreón. Su siguiente parada será Ciudad Juárez, Chihuahua, pero para ello necesita dinero, por lo que extender la mano por unas monedas en los cruceros es ahora una tarea diaria

“Hasta ahorita me han tratado muy bien. Me pongo para conseguir para mi comida y el viaje. Si me consiguiera un trabajo por aquí, pensaría en quedarme”.

 “Hoy las cosas en Honduras son difíciles”, no dejaba de externar Edwin con coraje y tristeza en su mirada.

 “Mi país es muy bonito, sus costas y las islas son hermosas, pero es vivir en una prisión”, dijo, mientras explicaba que las diversas situaciones que experimentaba le permitieron terminar su educación hasta sexto grado de primaria, pues desde hace años el fenómeno de la migración ha causado el cierre de casi la mitad de las escuelas.

 “Ya ahorita las escuelas no están dando clases, todos los papás se han traído a los niños para emigrar y ahorita en la caravana los quedaban se vinieron y las pocas escuelas que había dejaron de dar clases porque no hay a quien enseñarle”.

Arrepentido por no tener estudios, Edwin ha recorrido México solicitando un trabajo con el fin de establecerse y continuar con su educación, ya que reconoce haber encontrado en este país todo lo que en el suyo dejó de ver hace años.

“Hay buenas personas en México. Conocí este país por migrar y había escuchado que era grande pero nunca me imaginé que era tan grande como ahora que lo he recorrido. Aquí hay mucha gente buena. Hasta ahorita no me he topado con malas personas, gracias a Dios todo poderoso que me ha venido protegiendo. Todo es maravilloso, no entiendo por qué hay mexicanos que se van de aquí, si esto es vivir en la gloria”, expresó.

Por ahora no ha encontrado trabajo. Sus sueños de reencontrarse con su familia, seguir con sus estudios y establecerse en México se quedarán plasmados en cada rincón, sobre un pedazo de asfalto, donde recargará su cabeza para dormir cuando llegue la noche.

“Esto es más difícil de lo que pensé. Toda la gente que viene para acá de Centroamérica sabe que es muy difícil. Sin embargo, la necesidad te hace salir. Hoy tengo otro sueño: quedarme en México. Aquí la comida es muy rica y todo son acogedores; y espero recibir ayuda para continuar con mis estudios”.

 

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