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Cinco docentes apasionados de la enseñanza

Pamela Macias / Gabriela Briones/ Armando Rivera/ Alberto Triana

Para conmemorar el Día del Maestro, Entretodos da a conocer la trayectoria de algunos de los muchos docentes destacados en la Laguna.

La docencia es una carrera de vida

Evelin Estrada Rodríguez, de 33 años de edad, es una de las maestras más jóvenes de la Escuela Normal de Torreón, quien luego de ser alumna de esa institución decidió contribuir con la sociedad a través de la formación de nuevas generaciones de docentes.

Fue en el año 2011 que se integró a la plantilla laboral del plantel, pero antes, durante su carrera, se especializó en el área de preescolar.

“Vi que lo mejor era entrar al sistema educativo, en este caso estatal. Antes no era por examen, sino por cuestión sindical. Aquí no es por jornada laboral, se trabaja por horas. En ese entonces solo tenía tres horas, el tiemplo completo es de 40. Era poco, pero estar como trabajador en la Normal es el deseo de todo normalista”, dijo.

Evelin terminó su carrera en la Normal en el 2009 y luego hizo su maestría por dos años más, ya que es un requisito indispensable. “Porque para formar docentes hay que tener un grado más de estudios”, planteó la académica.

Lo más complicado, al inicio, fue su edad, pues consideraba que le podría restar seriedad por parte de las estudiantes, ya que están acostumbradas a maestras de más años.

“Al verte joven tal vez piensen que no estás capacitado para dar clases a este nivel”, dijo a Entretodos.

Para ella, la docencia es como una carrera de vida, en la que siempre hay que estar en constante cambio y capacitación.

“He detectado generaciones con el aspecto emocional un poco debilitado, entonces debo de ser más sensible para tomar en cuenta las necesidades de mis alumnos”.

La normalista cree que la prioridad para el magisterio debe ser el gusto por la docencia, pues no se puede ejercer solo por satisfacer a alguien más, sino ser feliz a una misma para trasmitir el conocimiento a la hora de impartir la clase.

La maestra que prepara a los competidores de Luzac

Graciela Morales Espino, es maestra de Biología y coordinadora de Ciencias Naturales de la Preparatoria Federal por Cooperación Luzac.

     Ella no sólo contribuye con la formación escolar de los jóvenes, también les ofrece apoyo extra al prepararlos para competencias nacionales e internacionales, buscando ganar primeros lugares y poner el nombre de Torreón y de la institución en alto.

Incluso, creó un Club de Alumnos para participar en la Olimpiada Nacional de Biología, integrando a los de mayor habilidad en esa materia.

“He llevado a los jóvenes a tres olimpiadas. En la primera logramos pasar a la última etapa, pero no obtuvimos medalla. Al siguiente año ya obtuvimos el bronce. También obtuvimos el primer lugar en un concurso internacional que organiza el Tecnológico de Monterrey”, subrayó.

Lo más satisfactorio de la docencia es ver cómo los alumnos aprenden y razonan a través de los procesos. “Lo más difícil de ser maestro es la actitud que a veces ponen los alumnos. Yo puedo contra todo, pero nunca contra una actitud negativa, en el sentido de que no trae la tarea y los trabajos, cuando no quieren aportar en su capacitación”, manifestó.

A los jóvenes les aconseja tener mucha disciplina y perseverancia, pues siempre habrá obstáculos que podrán derribarse a través del estudio, indicó.

“Y a los maestros les digo que no dejemos de estudiar, que no nos conformemos con clases repetitivas, pues cada año hay que renovar y sacar más provecho a las clases. Hay que estarnos actualizando”.

“Hay que enseñar de varias fuentes. No nos podemos limitar a un solo libro, porque las ideas de un autor son diferentes o más reducidas de otros autores. Hay que comparar y fomentar la investigación con los jóvenes”, expuso Morales Espino.

La docencia no conoce de edad: José Rubén Sámano

José Rubén Sámano y Álvarez es docente del Instituto Francés de la Laguna (IFL), tiene 81 años de edad y desde hace 20 es jubilado, pero su gusto por la docencia lo mantiene en las aulas.

El hermano Sámano, como lo conocen, dice que no se resigna a dejar la escuela, pues le gusta permanecer ahí porque está vivo, goza de salud y no tiene motivos para estar encerrado en un cuarto viendo la televisión en pantuflas.

Es oriundo de la Ciudad de México. Desde muy joven, a los 17 años, ya impartía cátedra, estudió en la Normal Básica para trabajar en primarias. Después siguió sus estudios a distancia, por lo que obtuvo el título de licenciado en Educación por la Normal Superior de Saltillo.

Para 1959 llegó al IFL, donde le dejaron a su cargo las materias de Español, Ciencias biológicas, Valores, Catequesis y Dibujo constructivo. Entre otros tuvo como alumno a Christian Leopold Collier de la Marliere Kollinger, escultor de la Torre Effiel de Gómez Palacio; a Octaviano Rendón Arce, presidente municipal de Gómez Palacio para el periodo 2004-2007 y a otros empresarios laguneros.

En el 2018 recibió el nombramiento de ciudadano distinguido. Actualmente es docente de dibujo en 12 grupos de secundaria y 12 de bachillerato.

Nahayeli Gómez, el interés de enseñar desde joven

Su pasión por la lectura ha guiado su trayectoria, que incluye estudio e investigación, análisis y crítica de los procesos comunicativos. Su objetivo es aportar mejoras del sistema educativo en la formación de futuros profesionistas.

Se trata de Nahayeli Gómez Aguilera, quien a sus 27 años es catedrática de la Facultad de Ciencias políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), de donde egresó para hacer un posgrado en Procesos de lectura y escritura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, en Argentina.

La curiosidad por aprender a leer se manifestó en ella desde muy pequeña.

Aprendió a leer a los cuatro años, motivada por su madre, quien le compraba cuentos para incentivar su deseo por la lectura y que hasta el día de hoy conserva y cuida esa colección infantil con mucho amor, pues de esta manera inició su gusto por indagar y conocer el significado de las cosas y que con el paso del tiempo le abrió camino para explotar dichas habilidades.

Como estudiante de la FCPyS era de las alumnas más destacadas, con promedio de 100. A los 19 años fue de intercambio a la Universidad Nacional de Lanús (UNLa). La experiencia fue clave para su formación académica, pues dice que le fue de gran ayuda para alcanzar la madurez ya que es un país –Argentina-muy exigente.

“La primera vez que me fui sufrí por el cambio de sistema. Acá en México siempre sacaba 10 y allá obtener un tres me resultó impresionante. Pero ese tres me ayudó mucho. Me di cuenta que no sabía nada y que necesitaba tener más humildad. Para no quedarme atrás, comencé a competir conmigo misma”, dijo.

A los 21 años regresó a Argentina para estudiar el posgrado. Notó que a pesar de provenir de una carrera afín a la lingüística, no contaba con los conocimientos para estudiarla a ese nivel, siendo una de las dificultades que pudo superar.

Al término de su defensa de tesis, Del hipertexto a la hipertextualización, un estudio de las prácticas de lectura y escritura, soportes digitales y multimodales de alumnos de secundaria, su asesora y profesores insistieron en que permaneciera en Argentina para que siguiera aportando con sus estudios. Sin embargo, al reconocer que en su país natal existían carencias, tuvo motivo para regresar y aportar a mejorar el sistema educativo.

A los 24 años, su preparación le abrió las puertas como maestra en la FCPyS y en la Universidad La Salle Laguna, donde impartió clases durante dos años. Sin embargo, mencionó tener una inclinación por la escuela pública, pues representa para ella representa un esfuerzo social para aquellos que no tienen recursos.

Algunos de los consejos que ofrece a los alumnos son que lean más y que practiquen la escritura. Además recomienda que comiencen a trabajar incluso antes de egresar, ya que considera que se podrían llenar de vicios que luego son difíciles de desprender.

“Me gustaría mucho que leyeran más, que se dieran cuenta que de verdad la lectura modifica todo, nuestros esquemas de percepción de la realidad”, dijo.

Fuera del aula participa en un equipo de trabajo donde dirige una línea de investigación de la mano con otras universidades como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Panamericana y la Intercontinental. Ocupa sus tiempos libres para estudiar inglés y francés y hacer deporte.

Arturo Rodríguez de León, arquitecto con 20 años en la docencia

Arturo Rodríguez de León terminó la carrera en Arquitectura de la Universidad Autónoma de Coahuila, ha explorado todas las áreas posibles de su profesión, desde la práctica de sus conocimientos en diversos despachos colaborativos y proyectos en solitario, pasando por la función pública (al ser el director de Obras Públicas de Lerdo o como delegado en la región Laguna para la dependencia homónima del Estado de Durango), y en la docencia, donde tan sólo en la Universidad Autónoma de la Laguna (UAL), que es la institución en la que más ha colaborado, tiene 20 años como maestro.

Su primer acercamiento con la cátedra se dio después de cursar el posgrado en Docencia universitaria por esta casa de estudios, que le abrió las puertas para transmitir sus conocimientos en materias relacionadas a la arquitectura, diseño gráfico, mecatrónica y artes gráficas.

Su experiencia lo ha llevado a compartir sus conocimientos con estudiantes de otras escuelas, como los de la Escofis, el Colegio Cervantes, la 18 de Marzo, la Universidad Autónoma de Durango en Gómez Palacio o la Universidad Vizcaya de las Américas, en donde actualmente funge también como coordinador de las licenciaturas de Arquitectura y Diseño gráfico.

Durante sus años de estudiante universitario, Arturo Rodríguez no se imaginaba que un día se encontraría al frente de un grupo de jóvenes, y que sería su turno de llevarles el conocimiento:

“No sabía que tenía este interés, esta vocación, hasta que inicié con mis estudios formales en la disciplina docente y vi las posibilidades y la misión que significaba. Ahora no concibo ni la arquitectura ni mi preparación actual o futura sin la obligación social de transmitir lo que sé a las nuevas generaciones. Incluso creo que si no fuera por eso, no tendría mucho sentido”.

Y es que para el maestro su principal aliciente el poder influir de manera positiva en estudiantes que son o que serán personas de provecho, destacadas en ámbitos nacionales e internacionales.

“Algunos de ellos, que me vienen rápido a la mente, son Román Eguía, quien ganó el Premio Nacional de Grabado; la destacada fotógrafa Laura Grajeda, o Amauri Pérez, que hace poco obtuvo el primer premio en la Bienal de Arquitectura, a nivel nacional”.

Hoy en día, el catedrático espera estudiar otra maestría o buscar otras vías de preparación en ramas que le resultan interesantes, como la fotografía. Todo lo ve como un complemento para mejorar los aportes que da en las aulas.

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