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En el mundo cada 40 segundos hay un suicidio; en Coahuila cada dos días

A nivel estatal el 40 por ciento de los suicidios se da entre jóvenes de 15 a 29 años de edad

Pamela Macias Cepeda / Armando Rivera/ Alberto Triana

En el mundo, cada 40 segundos alguien se suicida, según la Organización Mundial de la Salud. En México, los datos del INEGI dicen cada hora con 20 minutos una persona se quita la vida.

En Coahuila, según cifras del Observatorio de la Laguna, cada dos días alguien pone fin a su existencia de manera voluntaria. De éstos, el 40 por ciento son jóvenes en edades que van de los 15 a los 29 años.

Los datos fueron citados por la coordinadora de la carrera en Psicología en la Universidad Iberoamericana (UIA), Linda Padua Rodríguez, extraídas de un artículo de Laura Parra, docente en la misma institución. El suicidio se ha convertido en un tema de atención para los especialistas, dado que ahora que su práctica empieza en jóvenes de una edad muy temprana: los 10 años.

De qué se trata

Cynthia Fierro Medina, maestra de psicología en la Universidad La Salle Laguna (ULSa), define al suicidio como un síntoma, una conducta desadaptativa, que se aparta de lo esperado por la cultura y la salud. Por lo tanto, no se puede hablar de ello como una tendencia de los jóvenes o una moda entre un grupo particular.

“Más bien es una manifestación de un malestar intolerable, cuya única posibilidad de salida visible es ésa”, apuntó. Y al preguntarle si se trata de una decisión o es motivado por factores externos, respondió: “es una decisión en el sentido de que la persona que lo comete es consciente de lo que hace, y el acto se realiza con la intención de acabar con su vida. Pero, nuevamente, se refiere más a una manifestación de una perturbación mental que a una decisión de vida.

Causas y síntomas     

La docente en lasallista dijo que “es un evento multicausal y que viene acompañado de otros síntomas. Si bien es cierto que es más propenso a que suceda en psicopatologías específicas como la depresión y la manía, también es posible lo cometan sujetos con otros padecimientos mentales”.

La causa más común del suicidio, consideró, es la depresión, entendida como una perturbación el estado de ánimo en donde el sujeto busca hacer disminuir la tensión interna a través de síntomas psicológicos como el desánimo, la subestimación y desprecio por uno mismo. El sufrimiento del sujeto está en la desesperanza y al hacerse a objeto de autoevaluación sumamente crítica.

Sobre las conductas que pueden ser detectadas en una persona con ideación suicida, Cynthia Fierro comentó que existen muchos mitos alrededor del tema, como la idea de que una persona que se quiete matar no lo dice:

“Esto es equivocado, una persona que expresa el deseo de morir o de quitarse la vida es porque ese pensamiento ha pasado ya por su mente e incluso es probable que haya planes o intentos suicidas”.

Dentro de algunas señales de alarmas podemos detectar desinterés, descuido, falta de energía, tristeza profunda, falta de motivación o esperanza, conductas de riesgo, puede ser incluso que hable de sus planes para acabar con su vida o de su deseo de morir, puede empezar a despedirse de las cosas o personas, dejar notas o cartas póstumas, un desapego inusitado a sus pertenencias, que haga que las regale, o diga qué espera que suceda con sus cosas una vez que haya fallecido.

Para ahondar en el asunto, Irene Rojas Zubealdea, titular de la licenciatura de Psicología de la Universidad Autónoma de la Laguna (UAL), argumentó que para cometer suicidio hay muchos y variados motivos, con dos causas cruciales: una situación previa de ansiedad, depresión mal tratada o un trastorno por angustia altamente fuerte, así como un evento fuerte que altere el psiquismo total y en un acto impulsivo lleva a quitarse la vida.

“Puede a ver un suicidio planeado o un impulso por una noticia que trastoca el psiquismo de la persona, como es la muerte de alguien”.

El suicidio y los jóvenes

María Teresa Murillo Samper, coordinadora de las maestrías en Terapia familiar y en Desarrollo humano, ve que existen numerosos tipos de presión durante la adolescencia, los que son vividos -en esa etapa- con mucha intensidad.

“Es ahí cuando la opinión de los otros se vuelve muy importante, por lo que es crucial estar al tanto de los casos de acoso (como el reciente episodio en Coahuila, en el que una joven de 19 años se quitó la vida después de que divulgaran sus fotos íntimas) y exclusión que puedan padecer. A veces se subestiman los riesgos a los que pueden estar expuestos los jóvenes, y es cuando se requieren más redes de apoyo”, dijo. Consideró como un agravante la situación actual de las familias, ya que, debido a las exigencias del trabajo, muchos padres y madres comparten poco tiempo con sus hijos, lo que dificulta la detección de conductas extrañas.

A esto, Irene Rojas subrayó que a través de estudios han detectado a la población más joven con trastornos, inserta en un medio ambiente en el que están inmersos, con un alto índice de violencia e inseguridad, de fácil acceso a la información y el uso indiscriminado de los medios tecnológicos.

Sobre este último punto, Fierro Medina ve posible que la inmediatez de la información y la globalización sean características atenuantes no sólo en la comunicación de los eventos, sino también en la expresión de las enfermedades como modelos de identificación y posibilidades de acción.

Teresa Murillo consideró que, en caso de tener un familiar en una situación similar, es “necesario ir con un profesional. No llevarlo a limpias, a sesiones de magnetismo. Algo pasa en su cerebro, con sus neurotransmisores, que ha desaparecido su deseo de vida y seguir adelante, que es lo natural. Entonces se requiere ir con un psiquiatra, para que dé el medicamento adecuado, y con un psicólogo para que dé un acompañamiento y seguimiento al estado de ánimo.

“No se está loco, se tiene sufrimiento emocional, y en esta vida no estamos para sufrir”, aseveró.

Van a la alza los suicidios entre jóvenes coahuilenses

De acuerdo con datos de la Fiscalía General de Coahuila, durante el 2018 se registraron 245 suicidios, de los cuales el 48 por ciento fueron cometidos por menores de edad y por jóvenes no mayores de 30 años.

Entre los principales motivos están las rupturas sentimentales, falta de empleo, problemas familiares y depresiones que se agudizan por el consumo de alcohol y drogas.

La región Sureste es la que más sufre de esta problemática, pues supera al doble los números registrados en la Laguna.

La situación va en aumento, pues tan solo en enero del presente año 16 personas se quitaron su propia vida.

Coahuila es el segundo estado con más suicidios en México, solo por debajo de Chihuahua.

El director del Hospital Universitario y de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), Salvador Chavarría Vázquez, advirtió que se trata de un problema multifactorial, por lo que debe de prevenirse de forma integral y especializada.

“Sabemos que hay patologías de depresión que llevan hasta esa trágica toma de decisión, pero también hay factores genéticos y hereditarios, así como la ausencia de comunicación familiar. Ya no hay tantas manifestaciones de amor en las familias a través de las convivencias. Los dispositivos digitales quitan mucho el tiempo para las relaciones y las pláticas directas”, dijo.

Hizo un llamado a los padres de familia para que mejoren la comunicación, se den tiempo para platicar con los hijos, traten de entenderlos, ponerse en su lugar, escucharlos y decirles que no están solos.

“La crianza se está dando más en el ámbito de la digitalización que de manera interpersonal”, puntualizó.

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