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Encuentran las razones de la disminución de poblaciones de peces en la región

          La tesis doctoral de un catedrático de la UJED ofrece el estudio y sus resultados

        Los asentamientos humanos cerca del río, uno de los factores, asegura Gabriel Cardoza Martínez

Armando Rivera

No muy conocida por el grueso de la comunidad lagunera, la riqueza de la población de peces existentes en la región es amplia, con bondades que sobrepasan sus características alimenticias: los hay que prestan servicios ambientales, pues son reguladores de materia, o los que controlan poblaciones de especies que podrían representar un peligro de enfermedades para el hombre, como el mosquito.

Con todavía mucho qué conocer y registrar de estos animales, tanto de su composición y beneficios, los especialistas han visto una disminución en la comunidad de peces. Con su investigación de tesis doctoral, Caracterización biológica, antropogénica y físico química de la parte media y baja del Río Zazas y su influencia en la estructura de la comunidad de peces, realizada en la Facultad de Agricultura y Zootecnia (FAZ) de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), Gabriel Cardoza Martínez buscó determinar esas razones.

Antes es necesario conocer cómo realizó el trabajo. El investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas (FCB) mencionó que su búsqueda “consistió en saber en qué condiciones estaba esa parte del Río Nazas, y se dividió en tres enfoques”.

El primero fue el biológico, conocer las condiciones del suelo y vegetación, si se ha perdido vegetación original o cuántos tipos de cultivo existen en el área.

El segundo fue el antropogénico, es decir, el impacto del hombre sobre el ecosistema. Consistió en hacer una caracterización de las localidades, de las actividades que han impactado esta región, como la instalación de presas (una reguladora y otra almacenadora) y represas.

El tercero fue el físico-químico, resumido por el investigador de la siguiente manera:

“Se establecieron sitios de muestreo en la parte media y baja (la parte media es desde la presa Lázaro Cárdenas a la presa Francisco Zarco, y la parte baja de ésta a los canales que ya están en la zona metropolitana de la Comarca Lagunera). Esta parte consistió en saber las condiciones exactas de cada estación de muestreo, desde la precipitación a la calidad del agua, PH, alcalinidad y otros parámetros que sirven para conocer el estado de la calidad del agua y zonas circundantes”.

Los resultados

El interés del investigador era conocer cuáles de estos factores que incidían más en la disminución de poblaciones de peces. Encontró lo siguiente:

“Está influyendo mucho la fragmentación del río. Básicamente esto es cortarlo a través de las presas y las represas. En los tiempos en las que se edificaron varias de éstas, allá por la década de los 30 o 40, no se evaluaban los impactos ambientales, y vaya que los tuvo, de manera negativa. Lo que descubrimos es que la instalación de presas y represas promueve el establecimiento de especies no originarias: el estancamiento del agua, cortar el flujo constante, poner una barrera y hacer un estanque promueve que se establezcan especies exóticas y desplaza a las nativas, que son prioritarias para poder conservarlas y aprovechar sus bondades”, mencionó.

Otro factor es la presencia de asentamientos humanos, que también fragmentan el ecosistema. Gabriel Cardoza afirmó que “existe una relación: entre más cercanos estén del río, se verá una estructura de la población de peces más baja, con atributos de menor calidad”.

El cambio climático se sumó también como una amenaza, extendida a todas las especies de la región de la cuenca del Nazas. En las estaciones de muestreo con mayores temperaturas y menos lluvia hay un detrimento en la comunidad de peces.

“Esto tiene importancia porque, tomando en cuenta los escenarios de cambio climático para la región, se prevé que en un mediano plazo disminuya la precipitación y aumente la temperatura. Esto sienta las bases para prender un foco rojo y tomar medidas”.

Las recomendaciones

Hacer un trabajo científico que abarque a todo tipo de animales y vegetación resultaría muy caro, por lo que buscar algunas que sirvan como parámetro para medir la salud de todo un ecosistema resulta útil para los investigadores. Y los peces, según Gabriel Cardoza, son un buen ejemplo de grupo indicador.

A partir de lo encontrado, ha realizado una serie de recomendaciones para los administradores de las áreas naturales, los políticos, las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y las universidades. Entre éstas está reconsiderar y reflexionar ampliamente la instalación de nuevas represas para evitar fragmentaciones en el hábitat, ya que trae consecuencias a todas las poblaciones; proyectos a mediano plazo para devolver el caudal ecológico, hacer que el agua vuelva a correr por el lecho seco del río con el fin de rehabilitar la vegetación que se ha perdido; reflexionar la introducción de especies exóticas, como la del cangrejo de río (Procambarus Clarkii), uno de los motivos de la pérdida de diversidad en la zona, y pensar en aprovechar de mejor manera a las especies nativas.

Con este trabajo, el académico obtuvo el reconocimiento a mejor tesis de doctorado, en el área de Recursos Naturales y Medio Ambiente, por parte del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Durango (CoCyTED).

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