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UAM Iztapalapa: diez años abriendo las puertas de la ciencia

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Janet Cacelín

Ciudad de México. (Agencia Informativa Conacyt).- “La divulgación científica tiene éxito si logra encender la chispa del asombro”, dijo alguna vez el famoso astrofísico y astrónomo Carl Sagan. Una fórmula similar ha mantenido la Feria de las Ciencias de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa que, a lo largo de nueve años y en vísperas de las celebraciones de su décima edición, ha trabajado en divulgar la ciencia a través de explicaciones simples y experimentos divertidos.

Por sus pasillos han desfilado miles de niños y adultos, cientos de exposiciones y decenas de experimentos con el objetivo de acercar la sociedad al mundo de la ciencia. Tan solo en los últimos años han recibido alrededor de 17 mil visitantes cada año.

Dr. Javier Velázquez.Lo que actualmente se conoce como la Feria de Ciencias y Humanidades de la UAM-I, comenzó como una inquietud por parte de un grupo de profesores e investigadores por llevar el conocimiento científico más allá de las aulas.

El propósito era crear un museo o centro cultural donde la comunidad preuniversitaria y extrauniversitaria tuviera acceso a los productos de divulgación y las investigaciones que se generan; no obstante, mientras sus deseos se concretaban, la comunidad universitaria decidió no esperar más, sacaron sus trabajos del laboratorio a los pasillos y abrieron las puertas de la universidad para mostrarlos a todo tipo de público.

Según relata el exrector y profesor del área de neurociencias de la UAM Iztapalapa, Javier Velázquez Moctezuma, quien además fue el fundador del proyecto, se trataba de ensayos sobre cómo sería llevar a la gente los productos de divulgación que la universidad ha desarrollado en los últimos 30 años.

“Nosotros estamos conscientes de que la UAM es una universidad pública y que nos debemos a la sociedad que financia nuestras actividades. Entonces una manera de retribuirles, que no hemos desarrollado a fondo, es divulgar la ciencia entre la población fuera de la universidad”, relató Velázquez Moctezuma en entrevista con la Agencia Informativa Conacyt.

El principal reto, según cuenta el doctor Velázquez Moctezuma, fue llegar al interés de estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria, por lo que se crearon dinámicas y concursos de diferente índole y lograron que familias enteras disfrutaran pasar sus fines de semana entre estands de biología, química, hidrobiología, neurociencias y física, entre otros.

“La UAM Iztapalapa es una comunidad muy poderosa académicamente. Somos 810 profesores y más de la mitad pertenecemos al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), de manera que en esta unidad hay líneas de investigación de frontera. Entonces así empezamos hace 10 años. Con tumbos, con mucha voluntad, con mucha generosidad de profesores, de estudiantes, y se pudieron levantar las cosas”, relató.

Entre especies y canciones

A lo largo de nueve años consecutivos de realizar la Feria de Ciencias se llevaron a cabo diversas exposiciones que lograron atrapar el interés de los visitantes. Una de ellas fue la exhibición de especies exóticas.

“Teníamos cocodrilos de 50 centímetros. Pudimos lograr un convenio para exhibir algunas de esas especies aquí. Trajimos cacatúas, además de animales de campo”, comenta Javier Velázquez Moctezuma.

Otra forma de atraer al público fue una creativa convocatoria de música abierta a secundarias y preparatorias. El concurso consistía en realizar una canción incluyendo temáticas científicas.

“Había quien explicaba a Galileo en un rap. Un año ganó un grupo de niñas de una secundaria que tocó a Celia Cruz pero hablando del tema del cambio climático. También había varios grupos de rock que tocaban temas como la herencia genética”, recuerda.

Con el tiempo se fueron agregando actividades paralelas en diferentes épocas del año como talleres, concursos y charlas. Después se consolidó un grupo de trabajo dedicado al proyecto y se creó la Oficina de Divulgación.

Actualmente la universidad cuenta con producciones radiofónicas. Se creó el boletín Painani, además de un sitio web para difundir todas las actividades realizadas durante el año.

Matemáticas y química, un reto de divulgación

Aunque en las primeras ediciones se llamaba Feria de las Ciencias Biológicas, en 2010 se unieron las áreas relacionadas con las ciencias duras y sociales. Disciplinas como química, física y matemáticas debían enfrentar el reto de hacer accesibles e interesantes las ciencias básicas.

Los profesores Laura Hidalgo Solís, Mario Pineda Ruelas y José Luis Cosme Álvarez, del Departamento de Matemáticas, han acumulado una gran cantidad de materiales didácticos para demostrar que las ciencias duras no son difíciles ni aburridas.

“Buscamos ideas en los famosos como Grigori Perelmán, quien fue y sigue siendo todo un divulgador de la ciencia, también en Ian Stewart. Empezamos a buscar y a hacer nuestra colección de materiales”, refiere la doctora Laura Hidalgo Solís en entrevista.

Entre sus actividades tienen loterías y dominós de figuras geométricas para los más pequeños. Para los más grandes hay juegos con fracciones, ábacos con sistema vigesimal, problemas de lógica con cerillos, demostraciones del principio de las antenas parabólicas, el péndulo de Newton y de la teoría de la proporción áurea.

“Muchos de los juegos fueron hechos por nosotros mismos con cartón o foami. Todo es muy artesanal. En el momento los niños se divierten. Les interesa mucho. Hemos tenido una convocatoria de hasta 60 personas por día en espacios muy pequeños, sin ventilación”, señala el profesor Mario Pineda Ruelas.

Por su parte, Arlette Richaud, posdoctorante del Departamento de Química, asegura que logró crear un vínculo con los participantes de la feria desde 2010, el primer año de su participación.

Una de las dinámicas con más convocatoria fue preparar gel antibacterial, que se dio justo en la época de la contingencia por los casos de influenza A H1N1.

“Química es una disciplina, una ciencia que tiene que ver prácticamente con todo lo que somos, con todo lo que vemos y hacemos. Pero el reto no es tan grande como el de mantener el interés. Y esto se hace participando en las ferias, formando divulgadores de ciencia para que lo que hacemos a nivel investigación y a nivel docencia sea mucho más accesible y de fácil comprensión para todo el público”, relata Arlette Richaud.

Definiendo vocaciones

Desde los primeros años, la mayoría de los visitantes han sido jóvenes de escuelas preparatorias y secundarias, quienes aún no tienen definida la actividad a la que se dedicarán años después. No obstante, asistir a la Feria de las Ciencias ha logrado abrir el panorama de miles de ellos.

“Un grave problema que tenemos en las universidades es que los estudiantes que aspiran a ingresar colapsan entre tres y cuatro licenciaturas. Todos quieren ir a administración, leyes, medicina o veterinaria, las carreras que se conocen. Nosotros aquí tenemos cerca de 30 carreras, la mayoría de ellas no se conoce”, detalló el doctor Javier Velázquez Moctezuma.

La Feria de Ciencias ha permitido mostrar esas carreras que no son tan conocidas. Saber para qué sirven y qué hace un profesional de determinada licenciatura en su trabajo cotidiano.

Para conmemorar la décima edición de la feria, el equipo encargado de la organización planea llevarla al Zócalo de la Ciudad de México para que un público más extenso pueda conocer lo que se hace en la UAM Iztapalapa. Asimismo, se prepara un documental que reúne los testimonios de decenas de profesores e investigadores que han participado en las diferentes ediciones.

El profesor Velázquez Moctezuma señala que, además, no han perdido la esperanza de concretar el proyecto original: fundar un museo.

“En estos 10 años ya se ha generado una serie de exhibiciones y experimentos con los que se podrían montar hasta cinco salas de ciencias en tres meses con demostraciones interactivas, con muestras biológicas, geológicas y de diversas disciplinas”, finalizó.

 

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